¿Son huellas en la arena?, sí, porque como los pies que caminan por ella todo lo que transcurre en nuestra vida se marca en nosotros, a veces la tormenta traerá olas que borren esas pisadas, otras soplará el viento, otras solo serán acaricidas por el mar, hasta formar parte de él. Como esas huellas nuestra existencia es efímera, pero ocupamos un momento en el tiempo, un lugar en la orilla, un instante cargado de belleza.

viernes, 24 de junio de 2011

MENTIRAS





La paz sin tormenta
la pasión sin Pasión
la encarnación sin carne
el amor sin historia
la risa sin alma
… mentiras.

El desprecio en Tu Nombre,
la virtud arrojadiza,
la justicia inhumana,
la palabra sin misericordia,
la promesa sin lazo,
la renuncia sin nostalgia
… mentiras.

El amor sin zozobra,
la pregunta sin riesgo,
la fe sin duda,
la seguridad sin resquicios,
lo que “siempre ha sido así”
… más mentiras.

Pero tu Verdad
ilumina nuestras sombras,
desmonta nuestros engaños
y despierta la esperanza.

José Mari R. Olaizola

sábado, 11 de junio de 2011

¿Quién puede amar? (Brotes de Olivo)



http://www.brotesdeolivo.es/index.php?option=com_docman&task=cat_view&gid=30&dir=ASC&order=name&Itemid=99999999&limit=20&limitstart=20


¿Quién puede amar y después odiar todo lo amado?

¿Quién puede negar que un Dios hecho pan toco su corazón?

¿Puede acaso el sol pedir a la flor

la luz y el calor que siempre le ha dado?

¿Por qué entonces me empeño en decirle a mi dueño:

Me has abandonado?
 
¿Quién puede amar y después odiar todo lo amado?

¿Quién puede negar que un Dios hecho pan tocó su corazón?

Por eso, pido a Dios: Dame un corazón

para pedir perdón y amarte sin freno.

Para estar a las duras y a las maduras

y ver en ellas tu mano.



martes, 7 de junio de 2011

La mariposa y la luz (leyenda árabe)





Una noche, hubo una reunión de mariposas. Querían conocer de cerca el fuego y querían buscaban quien les informarse. Una de ellas, voló hacia un castillo, vio la luz de una vela y, tras observarla volvió para contar sus impresiones. Pero la mariposa que presidía la reunción no quedó satisfecha.

- “No sabes nada sobre l fuego”- dijo.

Otra mariposa se acercó al castillo, y penetró en él, acercándose, lejos de la llama. Entusiasmada por su encuentro con el fuego, regresó para comunicar sus impresiones. Pero la mariposa sabia le contestó:

- “Tampoco esto es un auténtico informe, querida. Tu relato no aporta nada de nuevo”.

Partió luego una tercera mariposa hacia el castillo, ebria de entusiasmo se posó, batiendo sus alas, sobre la pura llama. Extendió las patitas y la abrazó entusiasta, perdiéndose en ella alegremente. Envuelta totalmetne por el fuego, sus miembros se volvieron al rojo vivio. Cuando la mariposa sabia la vio de lejos convirtiéndose en una sola cosa con el fuego, llegando a ser del color mismo de la luz, dijo:

- “Sólo ésta ha logrado la meta. Sólo ella sabe ahora algo sobre el fuego”.



Leyenda árabe extraída del cd ´Confío, del grupo IXCIS.

Esta entrada va dedicada a alguien muy especial, que probablemente no lo lea, pero es LO DE MENOS. Es mi forma de intentar expresar la idea de que para conocer de verdad a las personas hay que acercarse a ellas, implicarse con ellas, hasta el extremo, lo que no está libre de sufrimiendo, tristeza o dolor, es cierto, pero es ahí donde se descubre la mayor de las felicidades y alegrías, que las emociones, las verdaderas, reales no se descubren, ni conocen mirando desde la ventana, la vida hay que vivirla, aunque implique sufrirla, pero de otra forma no haríamos correctamente, de ninguna de las maneras, nuestro papel en ella, ignoraríamos nuestra humanidad y por consiguiente, nuestras emociones, las que tenemos y las que producimos. No enriqueceríamos, ni nos enriquecerían, no valdría la pena... Yo soy como esa mariposa batiendo sus alas sobre la llama, tú no dejes de serlo nunca, aunque hayas sentido que te puedes quemar y eso es dolor, porque también has aprendido, que el calor reconforta y eso es felicidad.










domingo, 24 de abril de 2011

RESUCITÓ





...Yo creo en tu resurrección,
porque puedo amar; porque tengo tanto, tanto tanto para entregar...



domingo, 3 de abril de 2011

(D) IO




Un amigo encontró en una boca de metro de Italia ésta frase, hace algunos años y la copió en una servilleta. Yo la conocí hace unos días, y desde entonces está dándome que pensar...


A questo mondo DIO li é sembrato troppo pesante

e li ha tolto la D.

Da allora,non riesce più ad alzarsi

sotto il peso de l’IO.



miércoles, 23 de marzo de 2011

Fábula: LA ERMITA





El viejo Haakon cuidaba cierta Ermita. En ella se veneraba un crucifijo de mucha devoción. Este crucifijo recibía el nombre, bien significativo, de "Cristo de los Favores". Todos acudían allí para pedirle al Santo Cristo. Un día el ermitaño Haakon quiso pedirle un favor. Lo impulsaba un sentimiento generoso. Se arrodilló ante la imagen y le dijo:

—"Señor, quiero padecer por ti. Déjame ocupar tu puesto. Quiero reemplazarte en La Cruz." Y se quedó fijo con la mirada puesta en la Sagrada Efigie, como esperando la respuesta. El Crucificado abrió sus labios y habló. Sus palabras cayeron de lo alto, susurrantes y amonestadoras:

—"Siervo mío, accedo a tu deseo, pero ha de ser con una condición."

—"¿Cuál, Señor?", preguntó con acento suplicante Haakon.

—"Es una condición difícil", dijo el Señor.

—"Estoy dispuesto a cumplirla con tu ayuda, Señor", respondió el viejo ermitaño.

—"Escucha: suceda lo que suceda y veas lo que veas, has de guardar siempre silencio". Haakon contestó:

—"Os, lo prometo, Señor". Y se efectuó el cambio. Nadie advirtió el trueque. Nadie reconoció al ermitaño colgado de cuatro clavos en la Cruz.

El Señor ocupaba el puesto de Haakon. Y éste por largo tiempo cumplió el compromiso. A nadie dijo nada. Los devotos seguían desfilando pidiendo favores. Pero un día llegó un rico, después de haber orado dejó allí olvidada su cartera. Haakon lo vio y calló. Tampoco dijo nada cuando un pobre, que vino dos horas después, se apropió de la cartera del rico. Ni tampoco dijo nada cuando un muchacho se postró ante él poco después para pedirle su gracia antes de emprender un largo viaje. Pero en ese momento volvió a entrar el rico en busca de la bolsa. Al no hallarla pensó que el muchacho se a había apropiado. El rico se volvió al joven y le dijo iracundo:

—"¡Dame la bolsa que me has robado!". El joven sorprendido, replicó:

—"No he robado ninguna bolsa".

—"No mientas, ¡devuélvamela enseguida!.

—"Le repito que no he cogido ninguna bolsa", afirmó el muchacho.

El rico arremetió, furioso contra él. Sonó entonces una voz fuerte:

—"¡Detente!" El rico miró hacia arriba y vio que la imagen le hablaba. Haakon, que no pudo permanecer en silencio, gritó, defendió al joven, increpó al rico por la falsa acusación. Este quedó anonadado, y salió de la Ermita. El joven salió también porque tenía prisa para emprender su viaje. Cuando la Ermita quedó a solas Cristo se dirigió a su siervo y le dijo:

—"Baja de la Cruz. No sirves para ocupar mi puesto. No has sabido guardar silencio".

—"Señor", dijo Haakon, "¿cómo iba a permitir esa injusticia?" Se cambiaron los oficios. Jesús ocupó la Cruz de nuevo y el ermitaño que quedó ante el Crucifijo. El Señor, clavado, siguió hablando:

—"Tú no sabías que al rico le convenía perder la bolsa pues llevaba en ella el precio de la virginidad de una joven mujer. El pobre, por el contrario, tenía necesidad de ese dinero e hizo bien en llevárselo; en cuanto al muchacho que iba a ser golpeado, sus heridas le hubiesen impedido realizar el viaje que para él resultaría fatal. Ahora, hace unos minutos acaba de zozobrar el barco y él ha perdido la vida. Tú no sabías nada. Yo sí sé. Por eso callo". . . Y la sagrada imagen del crucificado guardó silencio.

¡Cuántas veces pretendemos dirigir nuestro destino creyendo que es lo mejor para nosotros!. Sólo Dios sabe lo que es mejor para nosotros. Hay que aprender a aceptar su Santa voluntad, aunque a veces no la comprendamos.

Autor: Desconocido

viernes, 11 de marzo de 2011

HISTORIA DE LUCÍA


Ésta canción pertenece a Luis Guitarra. La escuché el fin de semana pasado gracias a un amigo, y... me hizo pensar...


Lucía de joven tenía,
tenía una vida corriente,
y ahora la ves escondida
debajo de un puente.


El mismo que cruza Lucía,
la niña del barrio de enfrente,
que sólo le pide a la vida
un poquito de suerte.

La suerte que tuvo Lucía,
no se parecía a ninguna otra suerte.
Lucía muere cada día
al pasar la gente.

Qué sola la vieja vivía,
sabiéndose tan diferente
de aquella pequeña chiquilla
de paso impaciente.

Que todas las tardes veía
volver a una "casa decente".
Le espera una cena sencilla
y un baño caliente.

El agua que baña a Lucía
es el agua fría de la fuente
Tal vez esta noche se bañe,
en algún aguardiente.

Lucía de joven tenía,
tenía una vida corriente,
¿Quién sabe porque en su agonía
se aferra al presente?

Sentada entre cajas vacías,
la pena se arruga en la frente;
los labios murmuran poesías
de forma incoherente.

Han ido pasando los días
la pobre Lucía ha perdido la mente.
Y sueña con la fantasía
del que vive ausente.

Y mientras que al nacer el día
la niña Lucía es la Bella Durmiente,
la Bruja es la vieja que vive,
debajo del puente.

viernes, 4 de febrero de 2011

Dos tazas de café




La entrada de hoy, también va con dedicatoria. Es un cuento que conozco desde hace años, no sé si me lo contaron o lo leí.

En éstas dos últimas semanas he hablado 2 ó 3 veces con un amigo, y en todas ellas me decía lo muy estresado que andaba, y eso que se supone que él entiende bastante del tema pues es psicólogo, y sin embargo me entristece ver que en la práctica no funcionan las cosas igual, y se está perdiendo la vida que pasa y no vuelve... Es loable su espíritu de trabajo, y como disfruta con lo que hace, pero no ha descubierto aun todo lo que el dinero -que es vital, que no da la felicidad, pero ayuda a conseguirla-, todo lo que el dinero que obtiene como rendimiento de su trabajo, no le va a dar, entre otras cosas salud, que yo humildemente creo que cierto deterioro en la misma está instrínsecamente ligada a lla ausencia de más pausas. Dicen que los hombres empiezan a hacer balance de su vida a partir de los 40, aun le queda para llegar a esa edad, por eso deseo que no tenga que esperar hasta entonces para mirar atrás, poner freno y reestablecer prioridades.

Sin decir ni una palabra, el profesor de Filosofía cogió un bote grande de vidrio y procedió a llenarlo con pelotas de golf. Después preguntó a los alumnos si el bote estaba lleno. Todos estuvieron de acuerdo en que sí. El profesor cogió entonces una caja de perdigones y la vació dentro del bote. Estos llenaron los espacios vacíos que quedaban entre las pelotas de golf. El profesor volvió a preguntar si el bote estaba lleno, y los estudiantes volvieron a contestar que sí. Después cogió una caja con arena y la vació dentro del bote. Por supuesto, la arena llenó todos los espacios vacíos, y el maestro volvió a preguntar lo mismo. En esta ocasión el sí fue unánime.

El profesor, rápidamente, añadió dos tazas de café al contenido del bote y efectivamente, llenó todos los espacios vacíos entre la arena. Los estudiantes reían. Cuando las risas se fueron apagando, el profesor les dijo: “Este bote representa la vida. Las pelotas de golf son las cosas importantes como la familia, los hijos, la salud, los amigos, el amor, cosas que te apasionan. Son cosas que, aunque perdiéramos el resto, seguirían llenando nuestra vida. Los perdigones son las otras cosas que nos importan, como el trabajo, la casa, el coche… La arena es el resto de las pequeñas cosas. Si pusiéramos primero la arena en el bote, no habría espacio para los perdigones, ni para las pelotas. Lo mismo sucede con la vida. Si utilizáramos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, no tendríamos lugar para las realmente importantes. Presta atención a las cosas que son cruciales para tu felicidad. Juega con tus hijos, concédete tiempo para ir al médico, ve con tu pareja a cenar, practica tu deporte o tu afición favorita. Siempre habrá tiempo para limpiar la casa, reparar el grifo. Ocúpate primero de las pelotas de golf, de las cosas que te importan. Establece tus prioridades, el resto es arena”. Uno de los estudiantes levantó la mano y preguntó que representaba el café. El profesor sonrió y dijo: “¡Me encanta que me hagas esa pregunta! El café es para demostrar que, aunque tu vida te parezca llena, siempre hay un lugar para dos tazas de café con un amigo”.

jueves, 3 de febrero de 2011

EL PRESENTE INVISIBLE




Hoy algo que me ha hecho sacar una sonrisa imperceptible para el mundo, pero significativa para mí, pues he recordado una de mis pequeñas tonterías que dedico a muy contadas personas, personas extremadamente especiales, con las que hay una extraña consonancia que conduce a que las valoren y comprendan. El detalle en concreto al que me refiero fue un pequeño, o tal vez inmenso regalo que hice hace relativamente poco para que fuera un atisbo de felicidad en momentos bajos y una disculpa en las ocasiones en las que puedo ser un poco insoportable.

Fue una cajeta llena varias cosas que solo interesan a la persona que la recibió, lo bonito de la historia, es que cuando se la entregué a quien ahora la tiene, en su mirada había cierta reticencia a abrirla, lo que por otra parte fue perfecto. Era algo de desgana tal vez porque pensaba, que por el aspecto externo iba a ser un carísimo regalo (hablando en términos monetarios) y no es persona que le de valor a esas cuestiones, sin embargo cual fue su sorpresa cuando la abrió y el regalo, los regalos que encontró fueron más valiosos de lo que pudo haber pensando, aunque no lo supo hasta que le conté esta historia que escribiré para vosotros, y hasta que le dije el contenido que yo había decidido poner en la misma, y así lo entendí yo con un inmenso abrazo que dejaba brotar esa gratitud tan GRATIFICANTE que posee, y que me hace sentir que merece la pena cada una de esas tonterías mías, tan marca de la casa..., que a veces se me ocurren.

El presente invisible

El día de Navidad, la familia entera se reunió alrededor del árbol y comenzó a abrir los regalos. La hija, contenta, le entregó una caja al padre.

- Esto es para ti, con todo mi amor.

El padre, orgulloso, abrió la caja, pero ésta estaba vacía. Con el mayor cariño, le dijo a su hija:

- Amor mío, sé que tienes la mejor de las intenciones, pero la vida te ha de enseñar que no podemos dar algo que no existe, por muy bien envuelto que esté y por mucho cariño con que lo entreguemos. Creo que te olvidaste de poner algo aquí dentro.

- ¿Pero es que no lo ves?

- No veo nada, hija mía.

- ¡Pues me pasé una tarde entera llenándola de besos!.

Los ojos del padre brillaron:

- ¡Es verdad! ¡Muchas gracias, hija mía, por un regalo tan bonito!.

Y durante el resto de su vida, siempre que se sentía deprimido o descorazonado, el padre abría la caja, sacaba un beso que su hija había puesto allí, y volvía a tener el valor suficiente para enfrentarse a sus retos.


Yo la leí de la mano de Paulo Coelho hace muchos años ya, ahora os la doy a conocer por si algún día, alguien realmente grande merece un regalo así.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Acaso


" Pero sucede también

que, sin saber cómo ni cuándo,

algo te eriza la piel

y te rescata del naufragio. "
(Ismael Serrano)